domingo, 9 de julio de 2017

MIRADA DEL DOMINGO Muerte en las prisiones Ni Astudillo ni Evodio Por: Isaias Alanís


En el estudio elaborado por Leslie Solís, Néstor de Buen y Sandra Ley, con información de Guillermo Zepeda Lecuona, Lizeth Gutiérrez García, Cynthia Zepeda Lecuona y Sofía Lee, para México Evalúa se introduce en el inframundo de las cárceles de México, en este documento los autores señalan: “El propósito de la prisión en México, tal como lo dice el artículo 18 constitucional, es lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad y procurar que no vuelva a delinquir. Esto se debe lograr con base en los derechos humanos, el trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte. En lugar de ser un espacio para promover la reinserción a la sociedad de quienes violan la ley, las prisiones mexicanas son espacios hacinados, donde los derechos humanos no son respetados y la violencia prevalece. (Cárceles para qué, México Evalúa).

El negro historial de las cárceles mexicanas de la inquisición a nuestros días ha sido variable:  “en México, la justificación constitucional de la cárcel ha cambiado a lo largo de la historia. Entre 1917 y 1965 el objetivo fue la “regeneración” de la persona que delinque; entre 1965 y 2008 fue la “readaptación social del delincuente”, y a partir de la reforma de junio de 2008 al articulo 18 el propósito es buscar la “reinserción social del sentenciado”, de manera que quienes salen de prisión pierdan el deseo de volver a delinquir. La reforma del 2011 se incorporó el respeto a los derechos humanos como la base del sistema penitenciario”.

LA REALIDAD

Desde hace años en México, el sobrecupo, la colusión de autoridades penitenciarias con delincuentes, el fracaso de la justicia y la debilidad del nuevo sistema penal acusatorio, han engendrado un monstruo de cien mil cabezas al interior de los penales. Si la fragilidad se ha puesto a prueba con la fuga del capo cinco estrellas el Chapo Guzmán, que se fugó del penal de Máxima Seguridad de Puente Grande, y el colmo de todos los colmos, del penal de Máxima Seguridad de Almoloya de Juárez, que se puede esperar de los penales exclusivos para reos del fuero común.

La mayoría de los penales padecen sobre cupo, reos que deberían ser reinsertados a la vida cotidiana, continúan encarcelados por la negligencia de la burocracia judicial que no da una. México es un país donde la justicia huele a cloroformo, a picana y a delito.

Un breve recuento es indicativo de cómo se ha recrudecido la violencia en cárceles, donde en ocasiones los grandes delincuentes toman el control de las mismas y desde ahí ejercen su poder al exterior y ese control genera conflictos por la gran cantidad de dinero que representa tener en sus manos un centro penitenciario. El Chapo durante el tiempo que estuvo en Puente Grande, fue el dueños de ese centro penitenciario. Una mirada a vuela ojo nos permite hacer un diagnóstico sobre quién y por qué se generala violencia dentro de los penales.

En el Centro de Reinserción Social Municipal de Ciudad Juárez, Chihuahua, hubo una reyerta entre grupos, el gobierno aseguró que fue entre los Aztecas y los Mexicles donde fallecieron 17 personas el 26 de julio de 2011.

En octubre de 2011, una riña en el penal de Cadereyta, Nuevo León, dejó un saldo de siete reos asesinados. Batalla campal donde se utilizaron todo tipo de armas punzocortantes.

En el penal de Matamoros, Tamaulipas, la madrugada del 15 de octubre del 2011, hubo un enfrentamiento entre reos con el resultado de veinte muertos y el 4 de enero pero de 2012 en el penal de Altamira, Tamaulipas, 31 reos fueron asesinados.

Esta vez el 19 de febrero de 2012, por el control del penal de Apodaca, Nuevo León, murieron 44 reos.

Después de la tragedia de Apodaca, vino la de Topo Chico Las cámaras del reclusorio dieron fe de cómo fueron asesinados a balazos, palos y golpes esa madrugada bárbara dentro del penal. “El Bronco” tuvo que llegar tarde al lugar y declarar que la sobrepoblación en ese centro penitenciario era o es del 80%. En ese hecho de violencia extrema murieron 52 reos. Topo Chico se ha ganado la fama de ser el penal donde se ha suscitado un hecho de violencia extrema, obvio, por el control del penal con la participación de autoridades carcelarias, custodios y funcionarios externos.

El 27 de abril  de 2013, en la Cárcel de La Pila, en San Luis Potosí, los internos se enfrentaron en la sala de dormitorios con armas punzocortantes dejando un saldo de 13 personas fallecidas.

El 3 de enero de 2014, le tocó al Penal de Tuxpan en Iguala Guerrero, con saldo de 9 muertos. El zafarrancho se originó, según las autoridades, por el control del penal entre la Familia Michoacana y Guerreros Unidos. En esa refriega cayó la “Naila”, Ismael Ocampo Álvarez, de la Familia Michoacana.

El pasado jueves 29 de julio hubo un enfrentamiento entre dos grupos de reos en el penal de Las Cruces, en Acapulco, Guerrero que dejó un saldo de 28 muertos y tres heridos, según datos oficiales, once reos y tres custodios los causantes -hasta este momento- de la matanza no se tiene el número exacto de muertos y fugados en medio de la confusión. Llama la atención que en el Penal de las Cruces, hubo internos decapitados y cercenados.

Este hecho lamentable de violencia se generó en el momento en que John F, Kelly, el Secretario de Marinas Vidal Soberón Sanz y de la SEDENA, Salvador Cienfuegos Zepeda mantuvieron una mini reunión exprés con el halcón norteamericano precisamente para tratar temas bilaterales sobre combate al narcotráfico.

El mismo jueves arribaron al puerto de Acapulco fuerzas electorales de avanzada de la Conago. Miguel Ángel Mancera, presidente de dicho órgano nacional envío a 300 policías expertos en robo de vehículos. ¿Para qué en robo de autos, si lo que se requiere es una policía con alto grado de equipamiento, cuerpos de inteligencia y contra inteligencia y elementos a toda prueba de fajos de dólares? Desde su llegada al puerto las fuerzas de la Conago han  recuperado 11 vehículos robados y detenido a 19 personas con órdenes de aprehensión y decomisaron dos resorteras.

Los hechos de las Cruces fueron un mensaje de terror, ¿para John Kelly, Soberón y Cienfuegos, para Mancera que aspira a ser candidato de una alianza que todavía no cuaja, o sólo fue una fatídica coincidencia? O se trató de ¿Un operativo matemáticamente calculado para evadir a Fredy del Valle Berdel, alias el “Burro”, que sería trasladado a un penal de máxima seguridad con otros presos más?

En esta vertical cuya base se encuentra en el sistema carcelario mexicano, que conozco en su tinta por haber trabajado en la década de los ochentas en un proyecto cultural integral paar las cárceles de la CdMex. Lo malo es que personeros de uno y otro bando se van a rasgar la túnica tlacololera e intentar reventar al presidente de Acapulco Evodio Velásquez Aguirre, primero, y después con el gobernador Héctor Astudillo Flores. Ni Evodio ni Astudillo tienen la culpa de lo que aconteció en Las Cruces. Es la negligencia del estado mexicano que desde hace décadas ha mantenido a los centros penitenciarios en el abandono y como negocio, si a esto le agregamos que la procuración de justicia es nula, la cárceles se van a seguir llenando de reos que han permanecido veinte años por robar una gallina, y por el otro lado, reos que deberían purgar cadena perpetua por asaltar el erario, salen y su proceso se les sigue en casa y no les tocan nada de lo robado.

Un ejemplo de la calidad de los Ceresos mexicanos, es elocuente; en una medición hecha por El Universal, vemos cuanta desproporción existe entre muy pocos penales con relación a otros; el Cereso de San Miguel de Allende fue avaluado con un 8.53 de calidad. El Penal Femenil de Saltillo, Coahuila con un 8.57 mientras que el penal de Chilpancingo con un 3.91  lo que debe de ser motivo de preocupación para el alcalde de la capital guerrerense.

Y regresando al principio de esta nota, la muerte en las prisiones es producto del maridaje y pudrición que existe en las cárceles de México donde el auto gobierno se ha convertido en un infierno para internos, custodios y los mismos directores de los penales. Y la pérdida de vidas humanas dentro y fuera de las cárceles de México, no se va acabar echándole la culpa en el caso de Guerrero, al gobernador Héctor Astudillo Flores o al alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, la verdadera sanación de este cáncer encapsulado, es convertir a la justicia mexicana en una realidad y a las cárceles en verdaderos centros de reinserción y no en universidades del crimen donde reos de alta peligrosidad y con millonarios recursos imparten curso de maestría y doctorado en diversas disciplinas delincuenciales, amén de convertirse en amos y dueños de los penales que organizan reventones y que por videos filtrados se puede apreciar como dentro del penal, el dueño de ese centro penitenciario cuenta con servicio de guarda espaldas armados.

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